-Pero, ¿sabes qué?
-Dime
-Nunca conocerás a nadie como yo. Nunca nadie te podrá dar todo lo que yo te he dado. Nadie te podrá regalar todas las caricias, ni mis besos, ni esas miradas que transmitían palabras de amor. Nunca volverás a amar como me has amado a mí, aunque sé perfectamente que lo vas a intentar. Porque puede que nuestra historia haya durado poco, pero ha sido única, irrepetible, imborrable.
-¿Te puedo decir algo? Nunca te olvidaré, ni siquiera lo intentaré
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