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sábado, 9 de abril de 2011

Eso y más.

Bonita sensación es aquella que se siente cuando una de tus mejores amigas te explica cómo es el chico que acaba de conocer, su físico, personalidad, manías, gustos.
Ese chico que le llama la atención y desde entonces no para de pensar en él, empieza a rayarse, como de costumbre, y cada dos por tres te cuenta los momentos que pasa junto a él, lo que el ha dicho, como la mira; detalles insignificantes pero que para ella son especiales.

Te lo repite de nuevo una y otra vez, a veces te cuenta diferentes cosas y otras las mismas y encima te las repite un millón de veces sin cansarse de hablar de él, aguantas ahí aunque te apetezca cortarle la lengua para que se calle pero no lo haces porque la ves tan emocionada que te da cosa hacerlo. Te fijas en que cuando habla es distinta, se convierte en una persona inocente, sencilla, pequeña, de nuevo, le brillan esos pedazo de ojos que tiene y sus gestos, incluso, son diferentes.
Te alegras, ya que de vez en cuando se merece ser feliz, aunque eso tiene que ser siempre, pero en el amor lo piensas y merece la pena que esté así aunque solo sea por unos días, te ríes de sus paranoias y dudas como siempre, te das cuenta de que tu amiga sufre de pre-enamoramiento y te callas, total, ya se dará cuenta por sí sola y eso es más divertido.

Si alguna vez vuestras amigas os tiene hasta las narices de ese chico, del que no deja de hablar, tened paciencia, porque un día de estos seréis vosotras las que estaréis en su lugar y entonces desearéis que ella os escuche al igual que tú hiciste.

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